sábado, 13 de noviembre de 2010

DOS TEXTURAS


Roce cada sentido dentro de mi cabeza, imagine, volé y falle otra vez. Eran las 3 de la tarde y no tenía nada que hacer en ese pequeño departamento, alejado del mundo y de la realidad incoherente de cada mañana. Con una tozada y una taza amarilla de café. Mire la puerta y vi como los pequeños rayos de luz pasaban debajo de ella, mire otra vez y me fui acercando hasta llegar hacia la puerta. Desde ese momento me decidí a salir. Le di media vuelta a la perilla y la empuje. En ese entonces no sabía que había una escalera que enviaba directamente al techo del departamento.

Vivía sola y nadie venía a visitarme, ni siquiera una llamada, ni un mensaje o una señal de humo. Mis padres descifraron muy bien mis gritos de independencia que hice hace 4 años cuando Salí discutiendo con ellos de mi casa; esa discusión se desencadeno por el deseo de poder tener un momento de soledad y paz.

Ellos se olvidaron que tenían una hija llamada Regina sueca. Una muchacha libre y soñadora, que solo buscaba el éxito y la soledad en un pincel, trataba de hacerlos entender pero nada parecía pasar sobre esa cortina densa de ignoración hacia mí ser.

Osvaldo y Ruth eran las personas más altruistas con el mundo pero con sus hijos eran diferentes; nos daban estudio; pero no seguridad; dinero; pero no amor. Siempre fue así. Sabía que esto nunca iba a cambiar, sin embargo me creaba pensamientos vagos de una familia real, con discusiones y cumpleaños normales. Supondrán que teníamos mucho dinero, pues no. Éramos una familia de clase media como todas las demás en el viejo barrio de barranco.

De repente di un paso y otro, tras otro llegue al techo. Había varias sabanas colgando y el sol quemaba su textura blanca y sólida. Me dirigí a perderme entre ese vaivén de baile exótico creado por la brisa de la tarde y el ruido diurno. sentía como si volara, cerré los ojos y me deje llevar.

Toque con las palmas de mis manos una sábana muy blanca que se encontraba estrechamente sujetada; me acerco mas a ella y roso todo mi cuerpo como si intentara echarme. Nuevamente cerré los ojos y de forma horizontal me moví hacia el lado derecho, llegue y sentí otra textura, sin embargo no abrí los ojos; solo toque y olí la sabana, se sentía vieja y acabada pero olía igual que las demás.

¿Qué haces niña?-me dijo la dueña de la casa.

Nada- respondí sorprendida- solo quería subir a la terraza para poder ver el cielo.

Entonces, siéntate en mi banca para que puedas descansar- me dijo con voz tierna

No gracias, ya estaba bajando a mi departamento; ya que el sol me está matando- me fui los más rápido posible.

Semanas después esa vieja sabana estaba botada en el basural de la otra avenida, lista para ser llevada por cualquier indigente o quemada por los jóvenes y sus fogatas.

Ese mismo día tome valor y llame a la casa de mis padres ;pero como siempre estaba la linea ocupada, así que me desanime y volví a la cocina a prepararme una taza de café... ring ring- sonó el teléfono.

salí corriendo de la cocina hacia la sala. contesto el teléfono, y en el intento de alcanzarlo me tropiezo, me golpeo y rompo un florero.

alo?..alo?.......... buen día, continuación le vamos a dictar la clave de su nueva tarjeta de crédito...

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