domingo, 12 de diciembre de 2010
Rieles
martes, 30 de noviembre de 2010
EL BESO DE MAMÁ
Como todas las mañanas desde hace ya 6 años, me despertó mi madre, esta mañana me levanto para ir a la escuela, había
pasado mala noche, con pesadillas sobre monstruos,
y me costaba trabajo levantarme.
A los diez minutos mi madre volvió a despertarme esta vez con más premura,
se estaba haciendo tarde, me levanté rápidamente, apenas si
me lavé la cara, me tome el desayuno en un abrir y cerrar de ojos, y ahí estaba mi mamá diciéndome; "come más despacio, que te vas a ahogar".
Con las prisas del momento le contesté de mal modo.- sí ya lo sé, no empieces a regañarme, (aún tuve que soportar las preguntas de rigor)
¿Llevas el almuerzo?
¿Te cepillaste los dientes?
¿Tienes listos los libros?
y yo aún más impaciente le contestaba levantando la voz -
Que te dije que sí! Ella sonrió suavemente y me dijo: -
Anda, dale un beso a mamá y ve con cuidado a la escuela.
Alcé los hombros con fastidio y le dije medio enfadado: --
¡Mamá! que ya es tarde no tengo tiempo para eso.
Está bien hijo, ve de prisa, que Dios te proteja.
Aún retumban mis propias palabras en mi oído: "no tengo tiempo para eso..."
Con las prisas y el enfado me pasó por alto un leve destello de tristeza en su mirada,
mientras iba corriendo hacia la escuela, estuve a punto de regresarme y darle un beso a mi mamá,
Sentía un nudo en el corazón, pero mis compañeros comenzaron a llamarme y fui hacia ellos
¿Con qué excusa regresaría?
¿Que iba a darle un beso a mi mamá? se hubiesen reído de mí- De todas formas al regresar a casa después de
las clases, vería a mi mama en la puerta de mi casa esperándome como siempre, temerosa de que me suceda algo,
impaciente si tardo unos minutos, ya que me he entretenido con mis amigos.
El día se me pasó volando en la escuela, entre clase y clase, juegos y almuerzo, y se me había olvidado
el incidente de la mañana, sin embargo esta vez, apenas sonó el timbre salí corriendo a mi casa sin entretenerme, desde la esquina esperaba divisar la figura de mi madre en la puerta, pero no había nadie esta vez.
Supuse que estaría adentro entretenida con algo, pero extrañé de momento su presencia tan segura.
Antes de tocar el timbre, salió a la puerta mi padre -
¿Pero era mi padre?- aquel hombre era mucho mayor de lo que siempre me había parecido, los hombros caídos, los ojos hinchados y un profundo hola de tristeza lo rodeaba...
Mi corazón empezó a latir alocadamente presintiendo algo, penas me salió la voz para decir... ¿qué pasa? Papá ¿Mamá está bien? Y en un suspiro me contestó: "tu mamá sufrió un ataque al corazón esta mañana, su muerte fue instantánea, Nadie se enteró, hasta que vinieron a visitarla y la encontraron ahí tendida en el pasillo, fue muy rápido, hijo, se fue nuestro ángel...
" Un sollozo salió de su garganta y no pudo seguir hablando"
¿Mi mamá?
¡¡¡mmmmmmmmaaaammmmaaaaaaaaaaá !!! Dios perdóname, dile que me perdone, aún soy un niño pretendiendo ser un hombre, dile por favor que ella es lo que más quiero en esta vida, y que prometo valorar a las personas que comparten conmigo mi existencia, no malhumorarme con ellas sin ningún motivo, y que les daré mil besos, día a día, por todos los que no pude darle a ella. cuídala por mí, mi Dios que cuando me toque la hora de partir de este mundo venga a mi pecho y me arrope como siempre lo hizo.
sábado, 13 de noviembre de 2010
DOS TEXTURAS

Roce cada sentido dentro de mi cabeza, imagine, volé y falle otra vez. Eran las 3 de la tarde y no tenía nada que hacer en ese pequeño departamento, alejado del mundo y de la realidad incoherente de cada mañana. Con una tozada y una taza amarilla de café. Mire la puerta y vi como los pequeños rayos de luz pasaban debajo de ella, mire otra vez y me fui acercando hasta llegar hacia la puerta. Desde ese momento me decidí a salir. Le di media vuelta a la perilla y la empuje. En ese entonces no sabía que había una escalera que enviaba directamente al techo del departamento.
Vivía sola y nadie venía a visitarme, ni siquiera una llamada, ni un mensaje o una señal de humo. Mis padres descifraron muy bien mis gritos de independencia que hice hace 4 años cuando Salí discutiendo con ellos de mi casa; esa discusión se desencadeno por el deseo de poder tener un momento de soledad y paz.
Ellos se olvidaron que tenían una hija llamada Regina sueca. Una muchacha libre y soñadora, que solo buscaba el éxito y la soledad en un pincel, trataba de hacerlos entender pero nada parecía pasar sobre esa cortina densa de ignoración hacia mí ser.
Osvaldo y Ruth eran las personas más altruistas con el mundo pero con sus hijos eran diferentes; nos daban estudio; pero no seguridad; dinero; pero no amor. Siempre fue así. Sabía que esto nunca iba a cambiar, sin embargo me creaba pensamientos vagos de una familia real, con discusiones y cumpleaños normales. Supondrán que teníamos mucho dinero, pues no. Éramos una familia de clase media como todas las demás en el viejo barrio de barranco.
De repente di un paso y otro, tras otro llegue al techo. Había varias sabanas colgando y el sol quemaba su textura blanca y sólida. Me dirigí a perderme entre ese vaivén de baile exótico creado por la brisa de la tarde y el ruido diurno. sentía como si volara, cerré los ojos y me deje llevar.
Toque con las palmas de mis manos una sábana muy blanca que se encontraba estrechamente sujetada; me acerco mas a ella y roso todo mi cuerpo como si intentara echarme. Nuevamente cerré los ojos y de forma horizontal me moví hacia el lado derecho, llegue y sentí otra textura, sin embargo no abrí los ojos; solo toque y olí la sabana, se sentía vieja y acabada pero olía igual que las demás.
¿Qué haces niña?-me dijo la dueña de la casa.
Nada- respondí sorprendida- solo quería subir a la terraza para poder ver el cielo.
Entonces, siéntate en mi banca para que puedas descansar- me dijo con voz tierna
No gracias, ya estaba bajando a mi departamento; ya que el sol me está matando- me fui los más rápido posible.
Semanas después esa vieja sabana estaba botada en el basural de la otra avenida, lista para ser llevada por cualquier indigente o quemada por los jóvenes y sus fogatas.
Ese mismo día tome valor y llame a la casa de mis padres ;pero como siempre estaba la linea ocupada, así que me desanime y volví a la cocina a prepararme una taza de café... ring ring- sonó el teléfono.
salí corriendo de la cocina hacia la sala. contesto el teléfono, y en el intento de alcanzarlo me tropiezo, me golpeo y rompo un florero.
alo?..alo?.......... buen día, continuación le vamos a dictar la clave de su nueva tarjeta de crédito...
lunes, 8 de noviembre de 2010
Descripción de una Noche

miércoles, 27 de octubre de 2010
calle desconocida

baje del autobús y le di una sol al cobrador. tenia que pagar el pasaje. cuando estaba parada en la esquina me puse a pensar ¿ acaso todo en esta vida tiene un precio?. me di cuenta que no conocía el lugar pero camine una cuadra mas; así llegue a una farola muy vieja de esas de la época colonial. le tomo una foto con el celular y me siento en una banca para poder apreciarla mejor, ya eran las 5:30 de la tarde y mi mama estaba llamándome al celular. seguro estaba preocupada por lo que nunca llego tarde a casa. apague el celular y fui a una tienda a comprar un caramelo, si hubiera sido hace 3 años estaría con un pucho en la mano, cigarro tras cigarro acabaría con cada céntimo de mi bolsillo y dejaría que el tiempo me lleve; pero ahora me considero diferente tratando de ocultar mi ser interior y poder congeniar con cada imbécil que se me cruce encima, con cada sociedad , universidad y amigos que conozco; y a quienes nos quiero perder por mi maldita esquizofrenia.
santiago mi vecino vino la otra noche a la casa y me pidió que por favor le preste mi usb por un instante ya que tenia que pasar un documento importante a su enamorada ; el cual yo considero es música u otro archivo sin importancia. le preste y lo mire a los ojos. por una segundo pensaba que me iba a mirar como la miraba ella, pero que mas voy a esperar ,el solo habla de julia. julia esto, julia el otro, etc.....
julia no era delicada y menos bonita así que el problema era el no yo. yo no me considero flaca, gorda, ojona, orejona, etc. adjetivos peyorativos de cualquier adolescente " normal"
sino alguien hermosa a su manera.
alessandra estaba enamorada de santiago y ella era parte de esa comunidad femenina "normal". santiago se caso y tuvo un hijo con julia antes de cumplir los 18 años . A ale le fue muy mal la noticia y le pidió a su madre que la enviaran con su abuela hacia argentina pero ella todavía no terminaba el colegio y no había conseguido la beca así que le resultaba difícil a sus padres enviarla.
alessandra vino a mi casa una noche antes de la boda de Tiago, hablamos de la música, la moda y de santiago; eran como si al pronunciar su nombre se creara un nudo en su garganta.
me dijo de su amor profundo hacia el y su plan de impedimento de la boda, pero yo me burle de ella , le dije que mucho veía películas americanas y que acá en peru es todo diferente los finales felices nos existen para nosotros.
empezó a llover y vi como las calles se hacían tétricas y oscuras como si una persona estuviera llorando sobre ellas, el pequeño farol luchaba contra esa torrente de agua. solté una sonrisa nada angelical con los ojos fijos en esa pequeña luz que se recistia a apagarse, su precio era el de ser cambiada por un poste de luz mas nuevo, pero ella no quería terminar en los desechos como muchos de los faroles que no pudieron luchar contra este nuevo mundo.la ley de la vida es asi, sino sirves eres basura.
se fue a la una de la madrugada volteo y se despido, me susurro al oído pero no logre escuchar lo que me dijo tal vez me pidió ayuda pero no pude descifrar lo que ella trataba decirme. cerré la puerta y mi mama preparo un taza de café nos fuimos a la sala y le sonreí, mire las cuatro paredes de ese cuarto y me sentí aliviada por que sabia que algo malo se venia.
desperté en la mañana y me cambie rápido para poder ir a la boda, sin embargo alguien grito fuerte en la otra avenida. salimos todos a ver que paso en la casa de ¿alessandra?. empuje a todos y subí por las escaleras a buscar a mi amiga, lo único que encontré fue un cuerpo flotando en la tina bañada de sangre, lo que presentí sucedió.
santiago postergo la boda que desde el 2003 hasta hora 2006 no se da, mi amiga logro interrumpirla y todos se jodieron gracias ella, yo jure que cuando la vea de nuevo la aplaudiría y la abrazaría por ser un genio.
ya eran las 8 de la noche, me pare y me fui en la misma esquina donde todo empezó, tome un carro y este se desvió. luego me encontraba parada en un lugar sin fondo y sin limites; ahí se encontraba ella mi amiga, empece a aplaudir..........
viernes, 8 de octubre de 2010
decadas de sufrimiento

Ahí me encontraba yo con el cuerpo acalambrado y las gotas que me rociaban. ¿Cómo llegue hasta aquí? La repuesta si la tengo pero algo me impide admitirla.
Sentía odio, rabia, desazón no por alguien ni por algo que me hiciera daño; era extraño todo daba vueltas pero nada me hacia pensar en la minúscula realidad de este lugar y su relación con la de afuera.
Pasaba el día pensando mientras venia en el bus de regreso a mi departamento, sentía que las personas no veían mi existencia tal vez eso me causo esta rabia que siento ahora. Todo es al revés uno quiere algo pero no lo tiene aunque intenta tenerlo. Yo por mi parte quería todo pero escapaba de ese todo, tenia un novio perfecto pero lo deje por miedo a lastimarlo no de la forma infantil que muchos creen sino de una forma enfermiza que incluso hasta ahora me da asco.
De niña fui Reyna de la primavera varias veces, pero no por que yo quería. Muchas personas me consideraban perfecta ¿que es la perfección?
Mi madre una persona de gran corazón, mi familia con un padre amoroso con todos sus hijos, mis hermanos doctora, abogado, literato, periodista. Todos orgullosos pero ¿acaso yo fui la única excepción? Pues no. Estudie para ser pintora en la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú, viaje a muchos países por las becas que obtuve, la verdad hasta ahora no entiendo como llegue aquí y tampoco a quienes dicen que soy una de las mayores representaciones femeninas de la corriente vanguardista.
Siendo sincera para mí eso vale una mierda, no quería pintar con fines de lucro, no quería tener una casa en Miami, ni pertenecer a una hermandad solo necesitaba que alguien me escuche de una forma distinta, pero no este mundo en el cual naci es un fiasco todos se mueven para aprovecharse de alguien, tener mas que uno o lastimar al otro, el maldito dinero ¡lo detesto y no lo quiero!
Si pudiera retrocedería en el tiempo y volvería con mis padres en esa pequeña chacra de Trujillo, jugaría en las tardes con pulgas y al regreso por mi barrio saludaría la señora luchita; la viejita que nos fiaba la comida en los tiempos de Alan y la inflación. No lloro porque según yo, soy una mujer fuerte aunque mi cuerpo se esta desintegrando por dentro me quema el dolor; mis ojos lloran aunque nadie los ves, extraño a mi país. Me creo fantasías recordándolo como si todas las personas fueran amables, dadivosas y silenciosas es lo único que me alimenta. Si, es verdad que puedo volver pero no lo hago ¿Por que no puedo ir? No lo se.
¡Ahora que recuerdo si lo se! mis padres y mis hermanos vienen los fines de mes a saludarme y casi siempre celebramos cualquier día festivo con mis sobrinos los hijos de mis hermanos. Yo no tengo hijos y no me arrepiento, no quisiera que tengan que convivir con alguien tan diferente, tan anormal como yo. Ellos necesitarían a alguien hambriento de dinero y éxito pues yo no necesito eso; no por el simple echo que no los tenga; como se ve necesito tranquilidad ¿la muerte podrá eso?.
Toc Toc. Tocan la puerta y es fin de mes tengo que abrir para seguir la rutina. Me levanto, me seco y me pongo la ropa lo más rápido que pueda, me seco los ojos y finjo una sonrisa en el espejo. Que mas da mama y papa esperan en la puerta……
lunes, 4 de octubre de 2010
eCosS de DemenCia

una tarea. Pero Nicolás no llegaba, ya eran las 11:30 de la noche y en realidad habíamos acordado a las 9:30. Ya me parecía raro que el no venga a buscarme así que
agarre el teléfono y decidí llamarlo ya que era muy tarde.
-Hola
Hola,Niko(Andrés)
-Si si soy Niko(Nicolás)
-Porque todavía no llegas? que paso? (Andrés)
-Nada un problema nada mas (Nicolás)
-Cuan Problema?(Andrés)
-No nada importante (Nicolás)
-Cuentame yo te escucho (Andrés)
-Ven rápido a mi
casa! (Nicolás)
-Que paso!? (Andrés)
-Ayuda! ya viene, solo ven a mi casa!Necesito ayuda lo antes posible (Nicolás)
-Que? Niko! Niko!! (Andrés)
El teléfono se corto. Y Andrés
asustado decidió ir a la casa de Nicolás ,Agarró su casco se subió a la
bicicleta y emprendió su camino, había tanta niebla que no se podía ver
casi nada solo se se veía apenas con las luces de la calle. Cuando llegó a la
casa de Nicolás, quité el casco y lo deje en canasto de la bicicleta y
toqué el timbre y nadie abría toqué otra vez el timbre y no abrían
entonces a los 3 segundos empezó a llover con rayos muy grandes y con un
sonido que te lastimaban los oídos de repente decidí volverme a casa
cuando me senté en la bicicleta vi que la puerta se abrió apenas
entonces me bajé de la bicicleta y la dejé en el piso, Entré a la casa y
todo estaba oscuro entonces empecé a escuchar gritos de Nicolás
-Haaaaaaaaaaaaaaa!
Ayudaaaa! (Nicolás)
Decidí entrar inmediatamente a la habitación
cuando abrí la puerta los gritos desaparecieron prendí la luz de la habitación y una cara deformada de una niña Cantando
-1.2.3 Tu
vida termina aquí ,1,2,3 tu muerte esta cerca.
me apareció
enfrente, del grito corrí y abrí la puerta y salí inmediatamente en
la bicicleta, la puerta se abrió y veía una sombra corriéndome, yo
pedaleaba lo mas fuerte que podía y gritaba.
-Ayudaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! (Andrés)
Pero la sombra me seguía
persiguiendo luego me di la vuelta y vi que la sombra desapareció, entonces me dije a mi mismo que no sea un cobarde que mi
mejor amigo estaba en peligro aunque le tenga miedo a ese espectro que
me apareció debo ayudar a mi amigo
Entonces volvía la
casa de Nicolás y cuando estaba por entrar en la puerta ví un martillo
ensangrentado y lo agarré, entré despacio pero las maderas crujian en
cada paso que daba, entonces me empecé a poner nervioso y vi a Nicolás sentado en una silla temblando atado de pies y manos entonces
dije:
-Nicolás! Hay voy amigo!(Andrés)
Inmediatamente el respondió:
-No! es una trampa! (Nicolás)
Entonces la
puerta se cerró y vi a la sombra que venia hacia a mi agarré el martillo
con fuerza y lo golpee con todas mis fuerzas el espectro calló y use esa
oportunidad y desaté a Nicolás lo agarré de la mano abrí la puerta y salí corriendo, Nicolás y yo nos subimos a la bicicleta y pedalee lo mas rápido posible y la sombra nos perseguía yo quería que no nos alcanzara así que pedalee rapidísimo y le pregunté a Nicolás ves que nos sigue
persiguiendo y el contesto que no, entonces di la vuelta y lo vi
otra vez de frente con el martillo, le di 30 golpes en el cráneo para
asegurarme que no siguiera vivo cuando vi que ya estaba muerto, entonces me volví a subir a la bicicleta y pedalee y le dije a Nicolás que si quería dormir
en mi casa así no tienes miedo y el contesto:
-Si Andrés eres un gran amigo si tu no hubieses venido a buscarme ya abría muerto
Entonces
me saqué una sonrisa de oreja a oreja y volví a mi casa entonces lo recosté en mi cama y yo me agarré un colchón y me acosté en el suelo,
cuando nos despertamos mi mamá y mi papá preguntaron porque vino Nicolás
a dormir y que había pasado, entonces con Nicolás decidimos guardar el
secreto,No decirles nada y guardar ese secreto que vivimos los dos por
el resto de nuestras vidas.
domingo, 19 de septiembre de 2010
angel o demonio....

La calle está prácticamente desierta, a excepción de una figura solitaria que camina, sin ninguna prisa, con las manos en los bolsillos. Aquella había sido una buena noche para ella: Después de una semana de estudios en aquella universidad, en una carrera que ella no eligió, había llegado por fin el viernes. Salió a las seis de la tarde, con unos amigos, hacia villa maria. Allí habían estado vagabundeando hasta entrar en un local, donde conocieron a un grupo de chicos. Hablaron durante un tiempo y gastaron algunas bromas, y al final consiguió lo que deseaba: el telefono de una de ellos. un joven, de ojos verdes y piel blanca.
Llevaba una camiseta ceñida que dejaba al descubierto su torso, en el que lucía una cadenita de plata, con una curz al final. Desde que entraron en aquella discoteca lo vio destacar entre el resto de la gente, y lo marcó como una gran felina hace con su presa. Y, como estos animales, lo consiguió. Ahora sólo quedaba llegar a su modesto apartamento, dormir hasta mediodía y probar aquel número por la tarde.
Iba pensando en lo que haría la noche siguiente y disfrutando del silencio que le proporcionaban el horario y la calle, cuando oyó algo. Era como una respiración, que se producía unos pasos detrás suyo. Volvió la cabeza, pero no vio nada. De nuevo oyó la respiración, esta vez seguida de unos pasos como de patas. Esta vez, al girarse, vio un perro.
No parecía un perro callejero, desde luego. Su pelo blanco y negro se veía limpio y suave, como recién lavado. Los oidos, rectos y erguidos, sobresalían del resto de su cráneo. Su hocico se abría y cerraba ligeramente, acompañando a su respiración, y sus ojos extrañamente azules la miraban con una expresión de inteligencia rara en un animal. mony, como le llamaban sus amigos- sonrió y siguió su camino. Menudo susto -pensó-. Es sólo un perro. Al apartar la vista del animal, dejó de oirlo.
Minutos más tarde, al doblar una esquina, lo volvió a ver. Esta vez se encontraba frente a ella, mirándole a la cara, y sus ojos emitían un ligero brillo, como el de una bombilla de árbol de navidad. lo evitó, casi se podría decir que lo esquivó, mientras seguía andando. No podía evitar volver la mirada de vez en cuando y, cada vez que lo hacía, veía al perro en el mismo sitio, observándole. Cuando vio que el animal comenzaba a avanzar hacia ella, aceleró inconscientemente su paso. El perro cada vez iba más rápido, al igual que mony, hasta que, en un momento, como si hombre y animal se hubiesen puesto de acuerdo, comenzaron a correr a la vez. mony con miedo, el perro con una expresión que casi se podría calificar como de diversión. Llegó hasta una avenida donde solía esperar el micro para regresar a su casa, buscando allí un refugio: Cerrada por obras. Se pregunta cómo podía ser eso, pues la había visto en perfecto funcionamiento aquella misma tarde, que le parecía tan lejana. Mientras tanto, la respiración jadeante del perro se acercaba más y más.
Intentó romper el candado, abrir las rejas que le impedían el paso a la seguridad y cada vez, a cada intento que hacía, oía aquella respiración, casi podía sentirla. Siguió forcejeando, hasta notar un vaho cálido en su nuca. Se volvió, pensando que ya no podía evitar nada, pero cuando miró hacia arriba no vio absolutamente nada. Sólo el cielo y las estrellas. Siguió escudriñando todos los lugares a los que alcanzaba con la vista, pero no vio nada. Aguzó el oido, pero ya no se oía nada más que el atropellado latir de su propio corazón y el paso de algún que otro coche. camino lentamente hacia la otra avenida y, cuando llegó a la calle de nuevo, allí estaba. Parado en la esquina, observando con unos ojos que ya parecían luces de neón azules.
Siguió corriendo todo lo que le permitían sus piernas, intentando escapar de aquel perro. Llegó hasta un puente que cruzaba una gran calle por encima. Subió la rampa de cemento, mientras veía a su perseguidor hacer lo mismo. Ya sobre el puente, volvió por última vez la vista. El pelo del perro emitía un extra o fulgor azulado que le dejó estupefacta. De pronto, en un fatídico momento, creyó ver al perro cambiar, brillar cada vez más y más hasta transformarse por fin en una forma insustancial, luminosa, de un enfermizo color blanco azulado. No importa si aquella visión fue cierta o no, había cumplido su función. mony quedó tan aterrorizada al ver aquel horrible espectáculo que no se fijó en que el puente tenía un final. El perro paró en seco en cuanto mony se precipitaba por la barandilla hacia el asfalto, y su piel y sus ojos dejaron de brillar.
Al día siguiente.
-¡Mamá, mamá! ¡Mira esto!
La madre del niño desvió su mirada por un instante del periódico. Estaba leyendo una noticia local que hablaba sobre el suicidio de una joven que se arrojó por un puente a pocos metros de donde vivían ella y su familia. Según el informe de la policía, la suicida vivía en un pequeño apartamento en la otra punta de la ciudad, y tenía el calzado gastado hasta el extremo de que la suela había desaparecido en algunas zonas. Apartó la vista de aquella lectura y miró a su hijo. Su cara estaba sonriente, como si alguien le hubiera regalado un juguete nuevo. Señalaba hacia un lugar detrás suyo, y miró hacia aquel lugar. Allí había un perro blanco y negro, como los que usan para tirar de trineos.
-Me ha venido siguiendo desde el cole. ¿Puedo quedármelo? Por favor...
La madre lo pensó durante un momento. Vivían en un piso pequeño, y su situación económica no era muy buena. Además, ya tenían un gato, un enorme gato naranja y gordo -Como Garfield, solía decir su hijo-, y un perro era lo último que necesitaban. Parecía de raza, y eso suponía otro impedimento más: Un perro así no se cría en la calle. Seguro que tenía dueño, y que estaba buscándole. Estaba ya decidida a negarle aquel capricho a su hijo cuando su mirada se cruzó con la del perro. Le pareció ver cómo esos ojos azules brillaban durante un instante, aunque pensó que se trataba tan sólo de una equivocación. Lo que no le extrañó, quizá porque ni siquiera se dio cuenta de ello, fue su cambio de opinión tras ese cruce de miradas. De pronto sólo pensaba en lo bonito que es el perro. También pensaba que su aspecto no era el de uno de aquellos animales que no paraban de dar problemas, como aquel horrible gato que tanto le gustaba a su hijo. Pero con este perro todo iba a ser mejor. Casi inconscientemente, respondió a su hijo:
-Claro. ¿Por qué no?
Los ojos del perro brillaron levemente.
DOS GRANDES MENTES SE JUNTAN!....UNA PEQUEÑA HISTORIA!..ojala os guste-

- Diana Calixto Gabriel te invito a morir........Hace 13 horas · ·
- Dhalia Marina Sánchez accedo a tu invitacion! :)Hace 13 horas · ·
- Diana Calixto Gabriel :D ( con una sonrisa maliciosa)...te llevo conmigo....Hace 13 horas · ·
- Dhalia Marina Sánchez con un abrazo bondadoso me aferro a ti! :)Hace 13 horas · ·
- Diana Calixto Gabriel y paso a paso nos alejamos....volteamos y vemos como la luz de la vida desaparece....no importa porque aquello era el infierno......a donde iremos?Hace 13 horas · ·
- Dhalia Marina Sánchez iremos lejos del averno! lejos del murmullo de los pecadores insaciables! lejos del mundo de los perdedores indomables, lejos del silencio de los corazones, lejos de la ignorancia de los millones... hacia más arriba del cielo y más allá del universo, donde a salvo de la injuria estaremos!:)Hace 13 horas · ·
- Diana Calixto Gabriel ...donde a salvo de nosotros estaremos....
desde ese momento sabias cual era mi proposito; asi que tomamos la ruta mas larga para poder buscar lo perfecto en lo imperfecto....nosotros mismos....¿ como podria haber un lugar sin oscuridad?Hace 13 horas · · - Dhalia Marina Sánchez no lo hay! la oscuridad! siempre estará presente! porque es lo oscuro lo que nos da la idea de claro! es el mal lo que nos hace distinguir el bien! sino q caso tiene seguir viviendo? la emociónde la vida consiste en saber dicernir entre ambos, y lo exitoso pues en escoger lo apropiado para cada cual!:)Hace 13 horas · ·
- Diana Calixto Gabriel PERO TU PEDISTE MORIR!!......¿ Acaso no querias huir de esto?
de la Insaciable incertidumbre que rodeaba tu mente, de no poder ser perfecto, de odiar caerte siempre, de sentir dolor y pesadez, de ser tu!
o ¿ acaso quieres volver?.........Hace 13 horas · · - Dhalia Marina Sánchez no... volver no! renacer! es diferente! no sere yo! sino alguien mas!Hace 13 horas · ·
- Diana Calixto Gabriel...........seras como yo,¿ eso quieres?......................
sino, podria ofrecerte otro camino ( te mire de reojo y con una voz suave y aspera) que te llevaria a la felicidad absoluta, te dare lo que cualquier ser humano desearia tener.
po ...dras crear tu porpio mundo y yo estare ahi apoyandote y no te dejare caer...accedes?Ver másHace 13 horas · · - Dhalia Marina Sánchez a eso no! jamás no quiero jugar a ser Dios1 seria muy cruel para mis creaciones! seria tan injjusta como el dios actual! y mi mundo seria an sombrio como el que ahora me tortura!Hace 12 horas · ·
- Diana Calixto Gabriel( me detuve y la mire directamente a los ojos)...desde ese momento supe que seria un camino largo por recorrer..........sin embargo no estaba totalmente satisfecho y me atrevi a seducirla.....
sino quieres ser dios..................( pero e ...lla me interrumpio)Ver másHace 12 horas · · - Dhalia Marina Sánchez (lo mire a los ojos y le dije) para ti es facil decirlo. tomas a la vida humana como un juego! yo no! yo soy humana! yo no soy un juego! yo no piens jugar con alguien que parece ser igual a mi!Hace 12 horas · ·
- Diana Calixto Gabrielhice un gesto hipócrita como si aceptara lo que dijo.
........ella estaba decidida a llegar a ese lugar que tanto anhelaba ( yo solo la miraba de reojo con una mirada maliciosa).....porque sabia que no importa lo que ella diga, todo era ment ...ira....................Ver másHace 12 horas · · - Diana Calixto Gabriel fin..
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Carta desde el cementerio

Querido Mario:
Creo que te debo una explicación, ¿no?. O, al menos, le debo una explicación a alguien; sobre por qué desaparecí sin dejar rastro hace tres meses, sin decirle nada a nadie. Siento sobre todo haber provocado tanto revuelo: Programas de televisión, carteles..., incluso me parece que hubo una manifestación, porque creían que me habían secuestrado. De verdad que lo siento muchísimo, pero no he podido escribir ni mucho menos hablar con nadie durante todo este tiempo. Te explicaré:
Para que comprendas mejor lo que ha pasado, creo que lo primero es hablarte de cómo había sido mi vida hasta el momento de mi desaparición. Yo siempre había sido una niña callada, muy introvertida. Me pasaba el día -y, a veces, incluso la noche- leyendo. Me gustaban sobre todo los relatos de terror y misterio, y creo que me he leído todos los cuentos escritos por aquel gran escritor y eminente alcohólico, el señor Edgar Allan. También tenía predilección por los libros que hablaban de otras épocas y lugares. Con ellos viajaba con la imaginación, ya que no podía hacerlo de otro modo. Cuando tenía cinco años, me diagnosticaron una extraña enfermedad que me impidió asistir a la escuela: poiquilotermia. Recuerdo al doctor, un hombre bajito y calvo, que llevaba unas gafas de cristales enormes, tan grandes que le deformaban los ojos y, cuando le mirabas a la cara, creías estar frente a un hombre insecto. El buen hombre, cuando me dijo lo que tenía, me habló de esta manera: "Tienes sangre de reptil, pequeña. ¿Sabes? A Lovecraft le pasaba lo mismo". No era muy consolador, desde luego, sobre todo teniendo en cuanta que Lovecraft murió con cuarenta y siete años, y yo esperaba durar algo más.
Pasé mi niñez, como ya te he dicho, encerrada en mi habitación, que parecía el estudio de algún anciano profesor de barba blanca y larga, porque estaba repleta de estanterías, todas ellas llenas de libros. Mis padres, como no podía ir a la escuela a causa de mi enfermedad, contrataron a un maestro particular para que me diera clases en casa. El señor Buendía, Eusebio Buendía, se llamaba. Vale, ya sé que es un nombre que no inspira una imagen de sabiduría, pero puedo decirte que Buendía era una de las personas más cultas que he conocido, si no la que más. Con él podías discutir de cualquier tema, y nunca parecía indeciso respecto a nada. Tan sólo había una cosa de la que no entendía: el fútbol. Y como de todos modos a mí tampoco me ha apasionado nunca el deporte, y menos aún el fútbol en concreto, no había ningún problema.
Cuando crecí, la enfermedad que me había impedido salir de casa desapareció inexplicablemente, de un modo tan repentino como fue mi propia desaparición. Pero para hablar de ello ya habrá tiempo. Aún tengo mucho que contarte: Como decía, a la edad de quince años ya volvía a estar perfectamente sana, aunque mi larga reclusión había dejado su huella. Yo era entonces increíblemente pálida y delgada, tanto que recuerdo haber asustado a más de uno cuando me veían, sobre todo de noche, pues tenía todo el aspecto de un cadáver. Así de delgada estaba. Nunca, ni mis padres ni yo, nos planteamos que pudiera sufrir de anorexia, ya que, entre otras muchas razones, a mí no me importaba lo más mínimo mi aspecto exterior, y ya sabes que la anorexia es una enfermedad cuyo origen es básicamente psicológico.
Quise entrar en un instituto, no por relacionarme con otras personas -yo estaba demasiado a gusto con mis libros como para desear la compañía de otras personas, que podían quitarme tiempo para leer-, sino por comparar mi nivel de conocimientos con la media. Hice un examen de admisión, y los resultados fueron, por decirlo de alguna manera, asombrosos. Se ve que, como no había hecho nada más en toda mi vida aparte de leer y estudiar, mi nivel de cultura general sobrepasaba con mucho a la media, tanto que, sin asistir a una sola clase, me hice a los quince años con un título universitario: Resulta que era una experta en literatura romántica, y yo sin enterarme. No romántica del modo que se entiende ahora -y que se puede comprobar todos los días, hacia las tres o las cuatro de la tarde, en las telenovelas y telefilmes-, sino del periodo comprendido básicamente en la primera mitad del siglo pasado, aunque con algunas excepciones tardías, como Becquer o Rosalía de Castro. Con todo, seguí con mis estudios autodidactas, y me hice asídua de bibliotecas y de las llamadas "librerías de viejo", ya sabes, librerías especializadas en libros antiguos y raros. Leí y leí, y mis gustos se fueron haciendo cada vez más lúgubres.
Un día, como por casualidad, encontré un libro. Su título era "El caso de Charles Dexter Ward", de H.P. Lovecraft. Recordé las palabras que mi médico me dijo cuando tenía cinco años, y no pude por menos que leerlo. Después de ese irían muchos otros títulos del mismo autor, pues me había vuelto una adicta a aquel modo de escribir, aquel estilo pomposo y recargado, tan lleno de adjetivos, tan descriptivo. Y, sobre todo, aquella Nueva Inglaterra de la que hablaba, un pueblo lleno de pasado, sobre todo en comparación con el resto de Estados Unidos. Me enamoré de aquella tierra, y pocos años después me vine a vivir aquí, a Providence. Me instalé en una vieja casa abandonada, al lado del cementerio. Supe de las leyendas y supersticiones que corrían en torno a la vivienda y, como soy de naturaleza morbosa, ello me animó aún más para elegir precisamente aquella. Tras instalarme, el encanto tenebroso y romántico que tenía aquella mansión llena de polvo y telarañas se perdió en su mayor parte, aunque la gente seguía cuchicheando, y nuevos rumores se iban sumando a los antiguos con el paso del tiempo, a cada luz que se encendía, a cada ruido oido.
Decidí, más por pasar el tiempo que por otra cosa, matricularme en la universidad de Miskatonic, en la especialidad de literatura inglesa y norteamericana. Fue en una de las clases donde te conocí, Mario, y donde comenzó nuestra amistad. Sin embargo, ahora comprendo que no supe, por culpa de mi largo aislamiento y mi pobre, casi nula, capacidad para comprender a otros seres humanos, que tú habrías querido que nuestra amistad hubiese ido a más. Tal vez, si te hubiese entendido y hubiese aceptado, no habría sucedido aquello que forzó mi desaparición. Pero el pasado es el pasado, y no se puede cambiar.
Aunque tenía en tí un buen amigo, la mayor parte de mi tiempo lo seguía pasando sola, encerrada con mis lecturas. A veces, incluso se me olvidaba comer; así de enfrascada estaba. Sin embargo, no solía leer en casa. Prefería el ambiente de los cementerios, que encajaba perfectamente con los temas con que me regocijaba tan a menudo. Si hubiese elegido otro lugar, si mi "sala de lecturas" hubiera sido otra, seguramente seguiría contigo, Mario, aunque me temo que aún no me habría dado cuenta de todo lo que has significado para mí.
Y ahora que te he puesto en antecedentes, he de relatarte el suceso que precedió a mi desaparición, el suceso que cambió mi vida por completo. Fue una noche en que me dirigía al cementerio, equipada con una linterna, para leer a Ambrose Bierce. Entré en aquel lugar salvando el muro, como siempre, y encaminé mis pasos hacia mi lápida favorita para sentarme allí. Imagínate mi sorpresa y mi horror cuando llegué y vi aquello. Su anatomía era vagamente humana, pero recordaba más a un perro, o un lobo, al que se le hubiera arrancado el pelo y matado varios días atrás. Su carne grisácea emitía un nauseabundo olor de descomposición, pero no había moscas a su alrededor, tal vez porque temieran acercarse a aquello. La primera vez que lo vi estaba de espaldas, agazapado sobre algo. Venciendo la natural repulsión, no pude evitar escudriñar, interesada en saber lo que estaría haciendo aquella criatura. No sé por qué no huí. Tal vez, pienso, pueda deberse a que he leído tanto sobre criaturas como aquella, incluso mucho más temibles, que llegué a verlo como algo natural. Sea cual sea la causa, me mantuve allí parada, sin llegar a sentir miedo, ni a pensar que hubiera razón alguna para tener miedo. A pesar de su repugnante aspecto, la criatura me parecía extráñamente afable. A los pocos segundos de mi llegada, carraspeé, cansada de que la abominación me ignorase. Entonces, se dió la vuelta.
En ese momento pude ver qué había estado haciendo la criatura: en sus manos sostenía lo que alguna vez fue una pierna humana, completamente podrida, destrozada. Su hocico perruno estaba rojo por la sangre, y entre sus dientes amarillos había restos de carne pútrida. Aquel ser estaba devorando el cadáver que descansaba en la tumba que tantas veces había usado como asiento. Sin embargo, ni siquiera entonces sentí el menor atisbo de miedo; en su lugar, me limité a mirar a los ojos de aquella criatura hasta que comenzó a hablar.
-Hola -dijo, escupiendo pedazos de carne al hablar-. te hemos estado esperando.
-¿Esperando? -respondí, si bien no asustada, sorprendida- ¿Quienes?
-Vamos, vamos. ¿No me vas a decir que no sabes qué soy? Échale un poco de imaginación: Cara perruna, olor a descomposición, en un cementerio devorando un cadáver...
-¿Un gul? ¿Eres un gul? -supongo que sabes lo que es un gul, ¿no, Mario? Ya sabes, esas criaturas de Lovecraft, en la que se convierte Pickman; los que ayudan a Radolph Carter en En busca de la ciudad del sol poniente.
-Exacto, nena. Te hemos estado observando, y queremos que te unas a nosotros. No voy a pedírtelo, porque no tienes elección. Supongo que te habrás dado cuenta de los pequeños cambios que has estado experimentando, ¿o no? -me miré las manos, y tan sólo noté que estaba algo más pálida que de costumbre. Sin embargo, lamenté no tener un espejo a mano-. Te estás convirtiendo en una de nosotros, pequeña. Y si aun así rehúsas -dijo, mirándome con un brillo en los ojos amarillos que no me gustó nada-, me gustaría que recordaras una cosa: los de nuestra raza nos alimentamos de carne de cadáveres, pero no hay ningún problema en que los cuerpos sean recientes... -un escalofrío recorrió mi espalda al ver cómo aquel ser se relamía los dientes. No pensé mi respuesta; como ya había dicho mi interlocutor, no tenía otra elección posible.
-De acuerdo -dije, casi en un susurro, y el gul sonrió.
-Muy bien; acompáñame. Por cierto, puedes llamarme Grak.
Grak levantó una pesada lápida de mármol que debía pesar varios cientos de kilos sin esfuerzo aparente, y me indicó con una seña que me introdujera en la tumba. Así lo hice, y Grak fue detrás mío, cerrando la lápida al entrar. Me condujo por todo un entramado de túneles que, según me comentó, había construido su raza, y que se venía ampliando cada vez más día a día, hasta llegar a una especie de gran sala subterránea. Allí pude ver que no estábamos solos Grak y yo: Había al menos otros cien gules en aquel lugar, hablando entre sí una lengua que parecía estar compuesta únicamente por consonantes guturales. En ese momento, y por primera vez en mi vida que recuerde, me desmayé.
Han pasado ya tres meses desde que entrara en la lápida con Grak, y ahora ya soy un gul por completo. El sabor de la carne humana no es tan malo, y al final acabas acostumbrándote a la repugnancia, de tal forma que ésta pasa a formar parte de ti. Además, ser un gul tiene sus compensaciones. Pasear por la tierra de los sueños es estupendo, y de vez en cuando algún gato no huye de ti y puedes hablar con él. No te imaginas las cosas que sabe un gato de este lugar. Y luego está la fuerza física... la sensación producida tras correr durante horas por las galerías bajo el cementerio es algo indescriptible, así que no me tengas lástima, porque ya ves que lo paso bien aquí.
Y ya concluyo esta carta. Era una obligación que tenía que cumplir -aunque aún tengo que acostumbrarme a escribir con estas garras-, y lo he hecho. Ahora ya estás al corriente de lo que me ha pasado, y que transformarse en un gul no es ninguna tragedia, más bien es todo un honor. Me gustaría que tuvieses eso en cuenta... cuando vayamos a por ti.

